
Varías operaciones fallidas de su columna vertebral habían dejado Kia Bailey con daños permanentes. Todavía joven y con dos hijos, ella tuvo pavor a la idea de una vida con dolor constante.
El regalo precisio de tejido donado y la habilidad de un cirujano le dio una nueva vida. Gracias a un donante generoso de tejido, Kia ya puede caminar sin bastón.
"Siempre seré agradecida," Kia dice.